| Mejora tu vida sexual en otoño |
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Comentábamos la semana pasada que con el otoño y sus cielos ceniza nos llegaba la proverbial depresión de la transición estacional al clima frío; y ya vimos que esto, en muchos casos, queridas, se nos prolonga en el llamado "winter blues": el no menos tradicional bache invernal del espíritu que examinamos con prudencia y minuciosidad el año pasado en esta misma sección.
Hace unos días leía distraídamente en un periódico el testimonio de una ensayista francesa que lamentaba las presiones sociales que sufría por haber elegido el celibato como forma de vida o al menos como interrelación social a priori con el sexo opuesto. Comentaba que encontraba insatisfactorio el sexo casual fiestero, lamentando la eterna dificultad que entraña enamorarse . La llegué a entender perfectamente, aunque no dejé de lamentar que tuviese que renunciar a una actividad tan placentera como saludable (tanto a nivel físico como espiritual) como es el sexo; que como todas sabemos, si bien puede ser glorioso únicamente en ocasiones, en cualquier caso es una actividad francamente recomendable.
Nosotras somos seres más sensibles, más emocionales que ellos en la parcela sexual. En ocasiones nos cuesta diferenciar los sentimientos del sexo. Afirmo, sin género de dudas que nuestro mayor afrodisiaco es estar enamoradas... reconocedlo, no os hagáis las modernillas. En estos días en los que nuestra parte sensible parece enfocada a las sombras -literalmente, como decíamos la semana pasada, le falta luz- nuestra vida sexual puede verse afectada pudiendo agravar nuestro bajo estado anímico en un bucle de inhibición depresiva, contribuyendo por otra parte a que nuestra pareja pueda distanciarse (son así, a veces, los pobres), con lo que como no rompamos el círculo vamos a pasar un invierno de pijama largo/calcetín doble, idiotizadas en pensamientos tan peregrinos como recurrentes, entrando indiferentes en el sobrepeso y con llantinas espontáneas. Parece exagerado, pero no lo es tanto en algunos casos. Un horror.
Una vez en íntima comunión contigo misma, conecta con esa parte tuya más vital, más feliz, más emotivamente activa; está ahí, como siempre, solo que algo aturdida por las circunstancias. Abraza esa parte tuya positiva, energética, y recarga tu cuerpo sintiéndolo como un ser amistoso y cómplice, reforzándolo en cada sesión de relax y/o meditación. Intenta conectar con cada parte, cada centímetro de tu cuerpo a medida que recreas esas vivencias felices, intensas, y déjate embargar por un sutil pero profundo deseo de hacer física esa celebración. Acabarás visualizando y espero que realizando maravillosos episodios con tu pareja. No te cortes, en estas ocasiones es cuando la espontaneidad más honesta no hace que te equivoques, diría que es una bendición.
Por la Dra Michelle Nielsen
Quieres saber más?????
Paula Miranda 08/11/2011
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La influencia de este bajón en las que sufrimos acusadamente los accidentes ambientales, se traduce como hemos visto de muchas formas (ansiedad, hipersensibilidad al rechazo, cansancio físico, una inexplicable y honda tristeza....). Una de las maneras en las que influye negativamente de forma acusada es en nuestra







